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Lejos...
Déjame ir, lejos. A donde no alumbre el alba.
Donde no escuche... el eco de tu voz.
Lejos...
De esta absurda melancolía.
Y del suplicio, de esta gente desconocida.
Vete lejos tú también.
Perfora esta membrana, con la que pretendí cubrir...
nuestro absurdo destino.
Deja que huya consigo, este frío cántico de desasosiego.
Y es probable, que hasta las ganas de morir... desvanezcan.
Lejos de donde pertenezco... con sueños estancados.
Y de a pocos encontrando... retazos de lo que fui.
¡Vete! ¡Déjame! Da lo mismo. Sólo desaparece... Huye de mí.

Donde no escuche... el eco de tu voz.
Lejos...
De esta absurda melancolía.
Y del suplicio, de esta gente desconocida.
Vete lejos tú también.
Perfora esta membrana, con la que pretendí cubrir...
nuestro absurdo destino.
Deja que huya consigo, este frío cántico de desasosiego.
Y es probable, que hasta las ganas de morir... desvanezcan.
Lejos de donde pertenezco... con sueños estancados.
Y de a pocos encontrando... retazos de lo que fui.
¡Vete! ¡Déjame! Da lo mismo. Sólo desaparece... Huye de mí.

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